María Claudia Huerta

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María Claudia Huerta ingresó al Programa de Consejeros de Carrera en octubre del 2014 y finalizó su participación en octubre del 2015.

Sobre su experiencia como aconsejada.

Me considero afortunada por haber podido ser parte del programa de consejerías. Si bien es cierto que como estudiantes y egresados tenemos la oportunidad de acercarnos en cualquier momento a nuestros profesores para conversar con ellos, el espacio creado por el programa es ideal para resolver todas las dudas que podamos tener sobre nuestra carrera. Desde el principio, pude conversar con mi consejera sobre mis proyectos profesionales y personales y ella fue capaz de responder mis preguntas —a veces demasiadas— y ampliar mi visión sobre el mercado laboral para estudiantes de mi especialidad.

Aportes brindados por la consejera de carrera.

En mi caso, dado que soy egresada de una carrera de Humanidades, creo que la parte más valiosa de las consejerías fue poder conversar con alguien de mi carrera que ha seguido un camino académico y profesional muy similar al que, en su momento, yo también quise realizar. Magally Alegre, mi consejera, compartió conmigo sus experiencias como estudiante de pregrado y posgrado y sus consejos me resultaron increíblemente útiles para enfrentar mis últimos meses en la universidad y mis primeros como egresada. Además, como investigadora, me brindó una asesoría muy valiosa sobre mis propios proyectos de investigación y mis planes para continuar mi formación académica. Gracias a su propia experiencia, Magally logró aclarar mi panorama sobre los estudios en el extranjero y me brindó una muy buena perspectiva sobre las opciones que tengo en caso de que decida hacer una maestría fuera y sobre qué es lo que debo esperar de ello.

Los aportes del programa.

El programa de Consejeros de Carrera de la BTPUCP tiene una característica que considero fundamental y en la que probablemente se halle la clave de su éxito: crea espacios en los cuales estudiantes y egresados son capaces contactarse sin una jerarquía establecida que impida o disminuya la comunicación. En ese sentido, el tiempo que los consejeros le otorgan a sus aconsejados, a pesar de sus múltiples compromisos laborales y personales, es sumamente valioso. Personalmente, siento haber aprovechado muchísimo las reuniones que a lo largo de este año he tenido con mi consejera, puesto que es sumamente reconfortante tratar los temas que en esta etapa de mi vida me agobian y parecen fundamentales —como mi tesis, mi trabajo y mis estudios de posgrado— con alguien que pasó por lo mismo y superó con éxito todos los obstáculos. Además, el poder mantener el contacto una vez finalizado el periodo del programa es una gran oportunidad. Al fin y al cabo, nuestros consejeros, además de colegas, pueden ser también buenos amigos.