58,7% de la población femenina no consigue empleo en América Latina

El 58,7% de la población femenina en América Latina no consigue un empleo, solo el 52,7% lo tiene asegurado en comparación al 76,3% de los hombres que están insertos en el mercado laboral. La diferencia entre ambos sexos es de casi 26 puntos porcentuales en la región, lo cual estaría reafirmando la disparidad que existe en ambos sexos.

En cuanto a la tasa mundial, la participación femenina es de 49,4% a comparación del 76,1% que abarca la población masculina, una diferencia de 27 puntos aproximadamente. “El hecho de que, a escala mundial, la mitad de las mujeres esté fuera del mercado de trabajo, cuando 58 por ciento de ellas preferiría tener un empleo remunerado, indica claramente que existen importantes dificultades que están limitando sus capacidades y su libertad de trabajar”, declaró la Directora General Adjunta de Políticas de la OIT, Deborah Greenfield. Según, el informe “Perspectivas sociales y del empleo en el Mundo (WESO) – Tendencias del empleo femenino 2017” pronostica que estas cantidades permanecerán invariables en el 2018, manteniendo la brecha actual sin poder anticipar ningún progreso antes de 2021 en base a las tendencias actuales.

La desigualdad de género continúa siendo uno de los desafío para las mujeres. Muchas de ellas tienen menos probabilidades de participar en el mercado de trabajo y cuando lo encuentran, la calidad de su empleo sigue siendo una gran preocupación, indica el informe.

Ante esta problemática, en el 2014, los líderes de la G20 asumieron el compromiso de reducir la disparidad de 25% entre las tasas de participación de los hombres y las mujeres para 2025. En caso se cumpliera el objetivo trazado a nivel mundial, tendrían el potencial de aportar 5,8 billones de dólares a la economía global y generar enormes ingresos fiscales, los cuales podrían aumentar en 1,5 billones de dólares, estima el informe.

Cabe recalcar que las mujeres tienen limitadas alternativas profesionales, a nivel mundial alrededor de 15% son trabajadoras familiares no remuneradas frente a 5% de los hombres y en cuanto a los países desarrollados, ha crecido la tasa de las mujeres a un 36,6% a comparación del 17,2% de los hombres como trabajadores familiares no remunerados. La disparidad es mayor de 19 puntos porcentuales.

“Hay que comenzar por cambiar nuestra actitud con respecto al papel de la mujer en el mundo de trabajo y en la sociedad. Las políticas deberían abordar los factores socioeconómicos que influyen sobre la participación al introducir medidas que mejoren el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar, que generen y protejan empleos de calidad en la economía del cuidado, y medidas dirigidas al contexto macroeconómico y a la economía informal”, señaló Steve Tobin, principal autor del informe.

Fuente: Organización Internacional de Trabajo

Foto: El País

junio, 2017