Mauricio Godoy

“Cuando escribimos en audiovisual, representamos lo que sentimos y lo que somos”

Especialidad: Comunicación Audiovisual

Egresado de Comunicación Audiovisual, cuenta con un Master en Documental de Creación (Universidad Autónoma de Barcelona). Es miembro fundador de TRANSCINEMA, asociación que promueve la realización de cine de no ficción en el Perú. Entre lo más resaltante de su producción audiovisual se encuentra su cortometraje “Bagua” (2009) y su último largometraje “El nudo de la corbata” (2016).

De la psicología a la realización audiovisual

Antes de que decidiera estudiar Comunicación Audiovisual, Mauricio Godoy quería ser ingeniero electrónico e incluso historiador, pero tras meditarlo por fin creyó encontrar en Psicología su verdadera pasión. Durante una entrevista filtro para ingresar a dicha facultad le preguntaron por qué quería estudiar Psicología, a lo que él respondió: “Para entender las mentes de las personas y así poder escribir guiones”. Y así fue como se trasladó a la facultad de Comunicaciones.

En un principio hizo un año de artes escénicas pero finalmente se dio cuenta de que eso no era lo suyo, él quería dirigir. Así que hizo su cambio a Comunicación Audiovisual. Para Godoy, un comunicador audiovisual “debe ser consciente de que los productos audiovisuales contribuyen a reforzar estereotipos o construir nuevos imaginarios en el contexto social en que vivimos”.

Es por eso que para Mauricio Godoy es muy importante que la producción audiovisual sea complementada con la investigación académica. Al terminar la carrera, él realizó una maestría en Documental de Creación en la Universidad Autónoma de Barcelona y actualmente se encuentra realizando su doctorado en la PUCP. Godoy resalta que si se estudia una carrera universitaria, no se debe conformar con ser un operador de cámara, editor o sonidista. El egresado de comunicación audiovisual tiene una formación más completa.

Reforzar la investigación en la comunicación

Mauricio Godoy apuesta por la producción del conocimiento académico dentro de las comunicaciones y considera que es a lo que hay que darle énfasis dentro de la carrera. Al respecto, recomienda que los comunicadores audiovisuales reflexionen y se cuestionen, que investiguen sobre eso y presenten proyectos.

“Cuando yo era estudiante no veía la importancia de la reflexión teórica desde lo audiovisual, pero el hecho de estar fuera revisando tanta bibliografía me ayudó a entender y reflexionar sobre muchas películas” admite Mauricio y cuenta que en dicha maestría observó una diversidad de opciones narrativas y propuestas visuales que se pueden desarrollar a través del documental.

Gracias a esa experiencia se enamoró del documental y es por eso que sugiere realizar una maestría o un diplomado de acuerdo al interés particular de cada comunicador audiovisual. Señala que hay muchas ofertas en la actualidad y que en su caso, fue el cine documental lo que llamó su interés y en lo que decidió especializarse.

Primeras dificultades y el inicio de una pasión

A pesar de sus más de 10 producciones audiovisuales, entre cortometrajes y largometrajes, y los proyectos DOCUPERU y TRANSCINEMA de los que es miembro, mientras Mauricio era estudiante el tema tecnológico parecía ser una limitación. Durante un tiempo lo frustró el hecho de no poder trabajar por la falta de equipos y por eso demoró varios años en realizar su primer producto fuera de facultad.

“Pero una vez que comencé a producir, he tratado de no parar” declara Mauricio con firmeza. Recuerda que durante el estreno del largometraje “El nudo de la corbata”, retrato que hizo a un amigo actor acerca de una enfermedad y todas las experiencias consecuentes a esta, fueron sus familiares a ver la proyección y al terminar, estuvieron muy emocionados y contentos. “Para mí fue muy significativo, fue un gran momento”, resalta Mauricio.

La mochila documental

Su interés por la producción documental inició al llevar un curso con José Balado, director de DOCUPERU. De dichas clases recuerda la frase del profesor que decía “todos llevamos una mochila documental” y es que a lo largo de su vida Mauricio se ha dado cuenta de que todas las experiencias van sumando. “Muchas veces se dice que un director siempre hace la misma película, porque tiene una necesidad de decir algo y lo dice de formas diferentes”, relata Godoy.

Un consejo que da a los comunicadores audiovisuales que quieren dedicarse al documental es que “sean conscientes del entorno en que viven y cómo les afecta, puesto que cualquier producto siempre parte de uno mismo, pero de uno dialogando con su entorno y con su contexto”, en ese sentido Mauricio agrega que no se puede hablar o reflexionar sobre el país o el contexto, ni hacer un documental, si no presta atención a la situación en que vivimos.

Y es que desde su propia trayectoria, Mauricio recalca que el detonante para producir algo es lo autobiográfico y lo personal. Además, cuenta que sus experiencias en DOCUPERU y TRANSCINEMA, le han ayudado a construir y encontrar diferentes formas de acceder a los medios audiovisuales, así como conocer a más personas y estar en diferentes espacios que no conocía.

En la caravana de DOCUPERU, el trabajo fue más personal y más cercano debido a que se trataba de un documental participativo con personas de todo el país. “Empecé a ganar experiencia en la docencia y comencé a ver películas con un ojo de seleccionador, eso hizo que después me juntara con John Campos Gómez, Diana Castro y Pablo Santur, y formáramos TRANSCINEMA”, cuenta Godoy y añade que lo más importante es el lado formativo del proyecto.

Nuevas formas de producción audiovisual

Al preguntarle acerca del campo laboral o de las nuevas tendencias, Mauricio señala que las nuevas tecnologías han tenido gran incidencia en las formas, en las plataformas y en los medios de producción audiovisual. Además, añade que hay proyectos transmedia que responden a las demandas de públicos distintos en diferentes espacios.

Como ejemplo nos cuenta del proyecto “RE(V)BELA”, realizado en la Facultad de Comunicaciones, que aborda la violencia contra la mujer y que contó con productos independientes que se articulaban y permitieron llegar de diferentes maneras a diferentes públicos. Dicho proyecto tuvo 4 productos: una exposición fotográfica, un fanzine que contaba la historia de una mujer violentada en un transporte público y un videojuego dirigido a niñas. Todo confluía en el producto final: El documental.

“Cada plataforma me permite llegar en diferentes maneras, en diferentes tiempos, en diferentes formas, a diferentes públicos. Eso es pensar en el audiovisual contemporáneo. Audiovisual expandido. Ya no pensar que lo audiovisual es cuadrado, sino salir y ampliarlo”, concluye Mauricio.

Valery Vergaray

Lima, agosto 2018