Luis Malaspina Quevedo

“La sociología me ha permitido poder participar en proyectos que pueden traducirse en bienestar para la gente”

Especialidad: Sociología

Luis Malaspina es Licenciado en Sociología por la PUCP. A través de los once años de trayectoria laboral, se ha especializado en la elaboración de Estudios de Impacto Ambiental y en Relaciones Comunitarias. Ha trabajado en el ámbito privado como en el público. Actualmente, se desempeña como especialista social de la Dirección de Gestión Social de la Dirección General de Asuntos Socio Ambientales en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

Redescubriendo su vocación

Sociología no fue su primera opción. Al salir del colegio, lo único que tenía claro Luis era que quería era ayudar a su país. “Por esa época, en la década de los noventa, la economía estaba en crisis y sentía que era en lo que podía colaborar”, recuerda. Sabía que las matemáticas jamás significarían un problema. Luis es hijo de un matemático puro y de una profesora de la misma materia. Sin embargo, al cursar los primeros ciclos en facultad se dio cuenta de que la economía en la que se estaba educando no era la que había descubierto en los grandes libros de la biblioteca de su casa, una economía con un enfoque social y de desarrollo.

“Lo que yo veía era técnico y no tenía relación directa con lo que ocurría en el país. Centrar el análisis social en el instrumento matemático me costaba. Me gustaba más leer y analizar. Los cursos de sociología y antropología que llevé en Letras sembraron esa duda en mi. Hice un semestre en Economía y me di cuenta que debía cambiarme a Sociología”, comenta. No obstante, reconoce que llevar cursos como estadística o matemática para economistas le dieron una mirada distinta. “Luego hice un diplomado en la PUCP de estadística aplicada y eso me sigue ayudando en lo que tengo que hacer”, agrega.

La época universitaria, recuerda, fue un proceso de redescubrir las calles y toda esa efervescencia del cambio social. Su decisión de escoger Sociología se vio reforzada por el contexto una vez más. “Participé posteriormente en marchas como la de los Cuatro Suyos (2000), todo eso fue parte de mi época universitaria. La sociología  me permitió encontrar ese punto medio de un análisis más integral y social que tanto buscaba”, señala.

La sociología y la posibilidad de volver a empezar

La crisis de corrupción que atraviesa nuestro país y que salió a la luz con la conocida Operación Lava Jato es el escenario perfecto para poder comprender la labor de la sociología. Luis define el momento que atravesamos como “un llamado a la gente de ciencias sociales y en gran medida a la sociología a dar una respuesta y lineamientos para que se convierta en una posibilidad de desarrollo”, pues afirma que urge una respuesta a cómo volver a tener una clase política y  ciudadanos que piensen en el país.

“Ningún presidente ha pensado en el país, sino básicamente en cómo sacarle la vuelta a la ley o dar un discurso para tener a la gente contenta con el fin de robar y hacer corrupción. Debemos buscar líderes que verdaderamente mueven a la gente. Los partidos tradicionales se gestaron con una visión de país tan limitada que ahora están desfasados”, piensa. A pesar de lo negativo, cree que la crisis que atravesamos nos da la posibilidad de volver a empezar. Cree fervientemente que deberíamos buscar líderes que piensen en país, como los que nacieron en el pasado. “Haya de la Torre pensó en país; Mariátegui, también. Hasta Velasco, por más errores que haya cometido, tenía esa visión”, enfatiza.

Malaspina afirma que el mayor campo de acción y lo que se entiende como labor del profesional de sociología es el resolver conflictos. “Si te das cuenta, la empresa y el estado demandan sociólogos para resolver conflictos”,  agrega.

Buscar el bienestar de la gente en todos los ámbitos

Al egresar, sin experiencia laboral alguna, Luis fue llamado al Desierto de Sechura. Viajó a Piura para iniciar su experiencia en lo que serían las consultoras, tenía que hacer el diagnóstico social de un área que sería intervenida por una empresa petrolera. “Pasé un mes haciendo talleres de diagnóstico, entrevistas a profundidad. Fue un trabajo intenso”. Malaspina reconoce que cuando terminó la universidad no tenía conexión con los temas medioambientales, pues siempre pensó ver temas vinculados a la economía, pero la falta de experiencia laboral lo llevó por ese camino, línea en la que continúa trabajando y donde cree que hay mucho por hacer.

Hoy trabaja en sector público, en el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, otro espacio laboral para los sociólogos. Pero ¿cómo se desempeña un sociólogo especializado en temas medioambientales en ese sector? “El proceso de modernidad del país y las nuevas normativas exigen que toda nueva infraestructura tenga estudios de impacto ambiental, este incluye temas sociales”, explica.  Luis es Especialista Social en la Dirección General de Asuntos Socioambientales (DGASA) y se encarga de evaluar y aprobar los estudios de impacto ambiental para el sector transportes. “Evaluamos desde el desarrollo de la línea base -el diagnóstico de contexto social de la zona que se va a intervenir con el proyecto-  hasta los procesos de participación ciudadana. Incluso, vemos que se cumpla la estrategia de manejo ambiental planteada”, detalla.

Este especialista no se limitó a laborar en temas relacionados a la industria extractiva. También trabajó en la alimentaria, en el sector privado, en el área de relaciones comunitarias de Lindley. “Prácticamente armé el equipo de relaciones comunitarias. Me llamaron porque la mayor industria de bebidas del país iba a poner una planta de aproximadamente 66 hectáreas en Pucusana, donde no había agua potable”, comenta.  Monitoreó el taller participativo y armó el plan de relaciones comunitarias para que el proceso de construcción no tenga problemas. A diferencia de sus anteriores puestos, tenía un reto diferente. “La empresa tiene la lógica de pedir resultados concretos para la rentabilidad del negocio, pero las relaciones comunitarias y la sociología tienen muchos resultados intangibles. La confianza, por ejemplo.

En esa oportunidad, hubo una situación adversa que ayudó a evidenciar el trabajo que venían haciendo. “Cuando estábamos trabajando con la población y los asentamientos humanos sucedió una crisis, pero Pucusana, a pesar de tener total conocimiento, no protestó contra la corporación. Al contrario, empezaron a defenderla por las cosas que se hacían en el distrito. No era suerte, era nuestro trabajo”, afirmó.

Para Malaspina, no solo hay que buscar la manera de salvaguardar los intereses de la empresa. Para él, es clave tener un interés genuino por las personas, conocer sus necesidades y saber qué les pasa. “La sociología me ha permitido poder participar en proyectos que pueden traducirse en bienestar para la gente. Esto lo vi de cerca cuando hacía relaciones comunitarias, cuando haces actividades y ves sonrisas. Es invalorable”, menciona.

Trabajar en relaciones comunitarias es en esencia, para este profesional, compatibilizar los intereses de la empresa privada con los de la población y aportar el interés propio de querer desarrollar, desde las ciencias sociales, una mejor calidad de vida para la gente.

Consejos

Deben incorporarse a las oportunidades laborales y tener una gran capacidad de adaptabilidad al cambio. Si están por egresar, recomiendo que no dejen de practicar, no se limiten a la teoría. El mundo y la vida profesional demanda gente práctica. Aprovechen que hoy hay un campo bastante amplio de desempeño. Estén dispuestos a viajar. Hagan una maestría, pero no inmediatamente después de terminar. Es la experiencia laboral lo que te llevará a saber para qué te va a servir el posgrado. Hay que tener presente siempre que un sociólogo debe poder transmitir sus ideas y ser empático con la gente que trata.

 

Por Daggiana Gómez
Lima, febrero 2017