Juan Carmona

Juan Carmona

Si tú me preguntas quién es Juan Carmona. Es un gestor comercial y un consultor de servicios de seguridad en el trabajo formado en ingeniería en una universidad de prestigio y esa universidad es la universidad Católica

Especialidad: Ingeniería Industrial

Lo veinte años que componen la experiencia de Juan Carmona resaltan los diez años en que laboró como Coordinador de Salud, Seguridad y Medio Ambiente para Silent Water Solutions; luego, en la misma empresa también se desempeñó como jefe de servicio postventa y representante de venta e ingeniero de producto. Igualmente trabajó en Hidrostal, una fábrica de bombas de agua, como asistente de exportaciones. Trabajó en Sandvik, prestigiosa empresa de maquinaria minera y materiales de ingeniería. Desde hace dos años trabaja como profesional independiente en Iperconsul, una empresa que él mismo ha formado y dedicada a brindar servicios de seguridad en el trabajo.

Los inicios

Desde siempre Juan Carmona quiso desempeñarse como Ingeniero Industrial. Su interés iba de la mano con la situación del Perú durante su juventud. El Perú ha sido siempre un país exportador de materias primas y habían surgido distintas empresas dedicadas a la sustitución de importaciones. Estas empresas, con el devenir de la globalización, quedaron cerradas en la mayoría debido a que el Perú no es un país con fortalezas de fabricación. Aun así había un interés genuino por la ingeniería y, en especial, la manufactura.

Otra razón por la cual decidió elegir la carrera fue por la versatilidad de esta. En palabras del propio Juan Carmona: “Ingeniería Industrial es una carrera que ofrece mucha variedad de opciones para desarrollar; porque puedes desarrollarte en el área de operaciones, pero puedes desarrollar también marketing en finanzas e incluso en ingeniería de sistemas”

¿Oportunidad o desventaja?

Pese a este gran interés inicial, Juan reconoce que, durante sus estudios en la PUCP, esta no logró proporcionar todos los cursos que él necesitaba. “La universidad se quedó con una deuda con nosotros y esa deuda se llama logística. Entiendo que ahora ya está en la currícula, pero en mi época era un curso electivo. Me parece que eso, por años, fue una cosa que la universidad pudo haber hecho mejor”, afirma.

Sin embargo, esto no significó una dificultad para Juan Carmona. Durante sus prácticas pre profesionales en Trujillo, el gerente de planta de Carrocerías Murillas, Hidalgo Alcántara, le ofreció la oportunidad para que él se encargarse del inventario. “Un problema de un millón de dólares”, comenta Juan Carmona. Fue este caso el que le enseñó la logística en inventarios que no le había proporcionado la PUCP en su momento: “Aprendí de manera autodidacta a desclasificar, localizar, organizar, gestionar el sistema de almacenes y se quedaron contentos”, sentenció.

El perfil de un ingeniero industrial

Juan Carmona afirma que existe más de un perfil, todo depende del que desarrolles según tus preferencias. Unos pueden establecer un perfil de analista, de especialista financiero, de gestor de operaciones; otros en el tema de gestión comercial, marketing y ventas. Sin embargo, algo que es común a todos los ingenieros es que sea una persona curiosa, que se cuestione sobre la manera de hacer las cosas. “Jamás perder de vista la excelencia operativa”, dijo. También tiene una obsesión por la mejora continua. Todas estas son las marcas distintivas de un ingeniero, pese a cualquier perfil que pueda desarrollar uno.

El mercado laboral:

“El mercado laboral ha cambiado“, es lo primero que dice Juan Carmona. Cuando el Perú estaba sumergido en la crisis económica, la carrera de ingeniería industrial era de mucha ayuda porque era una carrera flexible: “Tenías un título de una especialidad bajo el brazo, pero tenías la posibilidad de, sino te iba bien en un sector, te pasabas al otro”. Comparando ese panorama con el actual, la primera observación es que el mercado ahora está más especializado.

La prosperidad económica actual ha hecho que el mercado peruano empiece a parecerse al mercado de Norteamérica donde cada vez te especializas más. Por ello, para Juan Carmona, el profesional actual “sabe más, pero de una porción cada vez más pequeña del conocimiento”.

Otro aspecto que ha cambiado es el rol de algunas universidades cuando forma profesionales: “Hay una menor preocupación por la excelencia académica y por la investigación, como sí ocurre en nuestra universidad. Hay otras universidades que sí están pensadas para el mercado”.  Juan Carmona recuerda que, cuando él estudiaba, ingresaban 400 personas a la facultad de Estudios Generales Ciencias. Una vez allí se repartían entre las distintas especialidades. De todos los alumnos de Ingeniería Industrial, que comúnmente eran los más numerosos, terminaban por egresar solo cuarenta personas o sesenta. Actualmente logran egresar 5 mil alumnos por universidades. “O sea están egresando diez veces más en una universidad”, expone Carmona.

Lo positivo de esta situación es que pese al panorama actual, un alumno egresado de ingeniería de la PUCP es difícil de encontrar. Juan Carmona considera que “el egresado de la Católica tiene enormes posibilidades en las empresas más grandes, con mejor clima laboral, que pagan mejor. Entonces los estudiantes de ingeniería, muchas veces desde el décimo ciclo algunas empresas se los están asegurando”.

Otro aspecto del cambio del mercado laboral se debe a que la fuerza de trabajo se ha configurado de forma más diversa y cada vez hay más mujeres no solo trabajando en puestos de trabajos donde antes solo habían hombres, sino que ahora también se encuentran estudiando cada vez más en  universidades. “En mi época, en la promoción de Ingeniería Mecánica había una o dos chicas por promoción. En la carrera de Ingeniería de Minas, que es una de las profesiones mejor pagadas, a veces ingresaban menos de cinco alumnas en cada semestre. Algo impensable con el boom que ha sufrido la minería en los últimos cinco años, pero así ocurrió en la época que yo estudié”.

Consejos finales:

“Es tedioso tener un trabajo y tener que entrar, si es en una fábrica, a veces a las 7 am o ir a una locación remota. El solo hecho de cumplir un horario de 9 a 6, puede ser tedioso. Recibir muchas instrucciones o muchas indicaciones o ser un empleado postergado mucho tiempo también frustra. Yo creo que un profesional que está empezando debe mirar el juego a largo plazo. No solamente como sea pensar: <pucha, esto no es lo que quiero> sino lo que es que esa experiencia te puede conducir a que en el momento en que sea oportuno lanzar tu startup hayas tenido un aprendizaje, un conocimiento de cómo funciona la plaza, las interacciones humanas, como influir en los demás y  también en cómo dejarse influir”, recomendó finalmente.

Por Jorge Madico
Lima, junio 2016