Juan Carlos Bravo Carrera

Esta es una carrera que se puede ejercer en cualquier país

Especialidad: Diseño Industrial

Era el año 1988 cuando Juan Carlos ingresó a la Pontificia Universidad Católica. Para ese entonces él tenía 18 años y había cumplido una de sus metas, ingresar la Facultad de Arte. “Era una sensación de que lograste algo”, afirma Juan Carlos. Y es que desde tercero de secundaria, apenas con 14 años, visitaba constantemente la universidad para pasear por los salones, “por las casetas donde pintaban, donde modelaban”, recuerda y agrega “Yo me imaginaba que iba a estar aquí”

Es el año 2016, Juan Carlos tiene 46 años. Es diseñador industrial de profesión y ha regresado para compartir sus experiencias.

Diseñador con trayectoria:

Durante los últimos ciclos de sus estudios universitarios Juan Carlos ya trabajaba. Era freelance, inicialmente asesoraba las pequeñas empresas y a la autoridad autonónoma del Parque Industrial de Villa El Salvador. Más tarde se dedicó a la docencia en Sencico (Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción) en el Instituto Enrique Meiggs, donde enseñó diferentes cursos de la carrera de Diseño de Interiores. Igualmente se desempeñó en el instituto de Diseño gráfico Leo Burnett donde impartió los cursos de Dibujo, Perspectiva, Color, entre otros.

Paralelamente trabaja de manera independiente desarrollando el diseño y la imagen gráfica de distintas empresas, una de las más destacadas fue la ONG “Makipi” (que significa “hecho a mano”). Dicha ONG agrupaba tejedoras del departamento de Puno, quienes se dedicaban a tejer chompas de alpaca con diseños europeos para exportación, para ellos desarrolló catálogos, stands para ferias y el diseño e implementación de una tienda en el aeropuerto de Juliaca.

Luego laboró en Centro Papelero, una fábrica de papeles y cartones, como diseñador industrial, desarrollando diseños de empaques y diversos productos de cartón corrugado. Fue allí que aprendió ArtiosCad, un software especializado en diseño de empaques y embalajes, luego fue invitado a participar en una reunión anual de diseñadores de ArtiosCad en un resort de Florida, evento que reunió a más de 200 diseñadores estructurales de todo Estados Unidos y que duró una semana para capacitación y proponer nuevas mejoras en el desarrollo de la siguiente versión. “fui el único latinoamericano en asistir en ese importante evento que me abrió las puertas a ese país y así, decidí mudarme y estudiar allá”, detalló.

De diseñador a mozo (y al revés)

“Empecé otra vez de cero”, sentencia Juan Carlos y añade “Tenía que especializarme en el lenguaje y después buscarme un buen trabajo así que mientras estudiaba un curso de diseño gráfico en el California College of Arts and Crafts de San Francisco, comencé trabajando en restaurantes atendiendo a las personas en la caja, manejando los pedidos en computadora y respondiendo llamadas” Juan Carlos tenía que sobrepasar la barrera del lenguaje. Invisible, pero ahí estaba. Dicha experiencia le sirvió para comprender el inglés de la calle, el que se habla diariamente y que más tarde fue una herramienta clave para desempeñarse mejor profesionalmente.

En HomeDepot de San Ramón, California, una tienda de retail, logró posicionarse como Project designer; es decir, desarrollaba proyectos de remodelación de cocinas. “En promedio, un proyecto así estaba como 60 a 80 mil dólares más o menos. Eran proyectos importantes”, detalló.  La mecánica del trabajo consistía en que los clientes se acercaban a uno de los cinco diseñadores que componían el equipo. A estos clientes se les entrevistaba, les pedíamos sus planos y le proponía un diseño en 3D por computadora junto con el presupuesto. ”Gracias al eterno, uno de mis clientes resultó ser el Gerente General de una empresa industrial de manufactura, Oviso Manufacturing” y me contrató en cuestión de días”.

Oviso Manufacturing era una compañía que fabricaba y ensamblaba piezas mecánicas para la industria de semiconductores (microchips; por ejemplo). En dicha empresa se le capacitó en un software de diseño llamado SolidWorks. Esa se convirtió en su herramienta de trabajo para diseñar los planos y modelar en 3D las diferentes piezas para máquinas. Fue en dicha empresa donde integró un equipo de profesionales para  trabajar en el proyecto Green Box. “Era básicamente una caja de aluminio de un metro cubico aproximadamente con componentes ópticos y nosotros teníamos que ensamblar un total de 96 unidades, ésta fúe desarrollada por físicos de la universidad de Stanford, para el NIF (National Ignition Facility) de Livermore, California. El NIF es una planta de generación de energía de fusión, utilizando luz láser”, explicó. Es la instalación de láser más grande del mundo, y el objetivo de la instalación es generar energía de fusión y realizar experimentos científicos y el mantenimiento de armas nucleares. “Mi trabajo fue desarrollar un manual de ensamblaje para la línea de producción que tuvo más de 600 páginas”, sentencia.

La crisis del 2008 afectó la industria de semiconductores y eso lo motivó a mudarse a Virginia con su esposa. Allí trabajó en la industria gráfica de producción digital de libros. “Mi trabajo consistió inicialmente en implementar un área de impresión digital, para la producción de  libros de textos de universidades de la costa este de los Estados Unidos.  Posteriormente tuve que capacitar a los nuevos operadores para la producción de libros con equipos de última generación. Era un trabajo de doce horas”

Tres años más tarde, Juan Carlos y su esposa regresaron a Perú, donde ingresó a trabajar como diseñador industrial en la fábrica de cartón Trupal del grupo  Gloria, desarrollando productos de cartón con impresión digital en cama plana. Luego fue contratado en G&G Arquitectos como jefe del departamento de diseño, empresa dedicada a la fabricación de avisos luminosos y publicidad exterior. Actualmente, trabaja en Xigo publicidad, como Diseñador Industrial en el área de Investigación y Desarrollo.

 Perfil de un diseñador:

“Tiene que tener una pasión por ayudar, por lo social, tiene que dominar la tridimensionalidad, es decir, imaginarse las cosas en tres dimensiones, tiene que gustarle la investigación y conocer los materiales y siempre perfeccionar su parte artística, siempre pensando en que todo se puede hacer mejor y así innovar” señaló.

“Algo que es muy importante es la pasión por la investigación. La primera parte de todo proceso de diseño es investigar. Absorber el problema, saber definirlo. Porque una cosa es decir: “quiero una silla para un niño de cinco años” y otra cosa es “quiero una silla, que sea plegable, que sea fácil de armar, que dure solamente tres meses, que cueste menos de cincuenta soles, que se venda en empaque plano, que no sea muy pesado, etcétera”, enfatizó.

El mercado laboral de un diseñador industrial:

Cuando Juan Carlos regresó al Perú y necesitaba reinsertarse al mercado laboral nacional, observó que uno de los mercados laborales más activos para el diseñador industrial hoy se encuentra en la industria de publicidad. “Hay bastante desarrollo de módulos, muebles, y todo orientado al retail, a los centros comerciales, a las tiendas. Hay un boom en la construcción de centros comerciales en todo el Perú y latinoamérica y se requieren profesionales que hagan el diseño de todos los elementos para los centros comerciales como mobiliario, exhibidores, displays, racks, etcétera”, declaró.

Un problema:

Uno de los obstáculos a los que más se enfrenta un diseñador industrial es el desconocimiento del rol que tiene dicha profesión en el mercado laboral. “no hay un conocimiento a nivel gerencial del rol de los diseñadores industriales como profesionales que desarrollan nuevos productos y que pueden aportar mucho en la innovación en diferentes áreas de la empresa”

Consejos finales:

“A un diseñador le tiene que apasionar investigar, tiene que conocer el mundo, conocer todo, conocer cómo se hacen las cosas y dominar sus herramientas. Debe tener esa pasión por aprender y absorber todo para servir a los demás”, concluyó.

Por Jorge Madico
Lima, agosto 2016