Guadalupe García Godos

El comunicador es el filtro para un buen entendimiento

Especialidad: Comunicación para el Desarrollo

Tiene un diplomado en Gestión y Manejo de Conflictos Sociales en el Centro de Análisis y Resolución de Conflictos de la PUCP. Obtuvo el primer puesto en un diplomado de Gestión de Proyectos de Desarrollo en ESAN. Actualmente es Jefa de Proyectos en el área de Asuntos Sociales de Walsh, realiza estudios de impacto ambiental y está orgullosa de haber participado en el Proyecto Kúntur.

En un país donde se dialoga poco con las comunidades, Guadalupe García Godos labra con buen ánimo la compensación de esa vieja deuda. “Descubrí la Comunicación para el Desarrollo como una buena opción de estudiar las comunicaciones por el lado social”, nos dijo. Su mirada franca y la sonrisa con que nos recibe anuncian las historias que tiene por contar.

Actualmente trabaja en el área de Estudios Sociales de Walsh como Jefa de Proyectos, pero recuerda su paso por la facultad y nos comenta lo siguiente: “Seminario 1 y 2 fueron bastante light. Me hubiera gustado profundizar en el tema de la investigación, es la base de lo que realizo actualmente: entrevistas, temas de cuantitativas, cualitativas, manejar mucho más un focus group. Algunas compañeras que se metieron a cursos de sociología lo vieron mucho mejor que yo”, dijo.

–Los chicos creen que saben aplicar una encuesta, una entrevista y la verdad están en la calle. Te hablo como alguien que ve y recluta todos los días investigadores y de verdad les falta bastante –expresó–.

Guadalupe dice que todo comunicador debe saber manejar las herramientas de la comunicación como hacer páginas web, afiches, trípticos, cuñas de radio, video, tomar fotos, etc. “Esas herramientas de formación general como comunicador, muchos comunicadores para el desarrollo no la tienen”, señaló. “La universidad debería poner énfasis a eso: formar comunicadores completos”.

Ella obtuvo el primer puesto en un diplomado de Gestión de Proyectos de Desarrollo en ESAN. Allí estuvo en su salsa porque todo era comunicación. “Me di cuenta que la clave del asunto es el nivel de comunicación que tú puedas establecer con la población y la importancia de la relación interpersonal que nos enseñan en Comunicaciones. La comunicación era parte muy importante en el tema de manejo gestión y de conflictos”, aseveró.

También recomienda algunos cursos básicos de CPD. Comunicación Interpersonal porque “trata del juego de roles” y Actores Sociales, un curso cuya demanda crece. “Yo gano algunos proyectos y se dedica bastante presupuesto al tema de mapeo de actores: identificar quién es quién, qué posiciones o intereses tiene”, contó.

El filtro para el entendimiento

En cuanto a las oportunidades, “se vislumbra bien ya que las empresas están teniendo en cuenta el tema de la responsabilidad social”, y añadió, “necesitan llegar con un lenguaje adecuado a las poblaciones en las que están inmersos sus proyectos”.
–En los proyectos no es simplemente difundir información, sino trabajar sobre los conocimientos, actitudes y prácticas. No solamente es dar los mensajes (lávate las manos) si no persuadir a la gente, ver sus actitudes, ver su consumo de medios para hacer una adecuada estrategia de difusión. Y no es sólo la difusión, sino es todo el cambio de actitud y comportamiento.

Las empresas tienen clientes externos e internos. “El tema de clima laboral es súper importante, que haya una adecuada comunicación dentro de la organización. Ayuda mucho al engranaje corporativo y un comunicador es vital para hacer la comunicación interna”, afirmó Guadalupe.
–Aquí no vale mucho la juventud. Al contrario mientras seas mayor se considera que tienes más experiencia, más manejo, eres más contratable. Te dicen qué comunidades conoces, qué has pisado, cuántas estrategias has hecho, en cuántos conflictos te has visto.

Walsh realiza EIA para proyectos de extracción de hidrocarburos y exploraciones mineras. “Vemos los asuntos sociales de todos los proyectos. Somos una consultora ambiental que  desarrollamos instrumentos de gestión ambiental”, dijo. “Son los instrumentos necesarios para que cualquier operadora, ya sea minera, petrolera, explotadora de gas, una central hidroeléctrica, operen. Hacemos la línea base y el plan de manejo”, aseveró.

Eso por un lado. También realiza talleres de participación ciudadana, quizás el motor de su labor en Walsh. Sólo cuando estuvo en el Proyecto Kúntur, proyecto que une Camisea, Puno, Moquegua y Arequipa, visitó 232 comunidades. Viajaba cada 15 días.  “Después del Proyecto Kúntur puedes hacer cualquier cosa, por lo menos aquí”, afirmó.

Hacer un EIA no es fácil. Es como una fotografía del momento, dice Guadalupe García. Se realiza el Plan de Participación Ciudadana, que tiene cuatro momentos. En el primer taller presenta a la empresa y lo que es un EIA. El segundo taller revisa los resultados de los datos poblacionales (cuántos hombres, mujeres, niños, salud, educación). Luego de esta instancia se entrega el EIA y el resumen ejecutivo. El tercer taller ven los impactos y el plan de manejo de estos que la empresa tomaría para minimizarlos. El cuarto momento es la audiencia pública, donde se resume lo anterior y se evalúa el EIA. “La idea es que se minimice los impactos negativos y se potencien los impactos positivos, como la contratación de mano de obra local, la dinamización de la economía local por la compra de productos”. Luego las poblaciones tienen 30 días para presentar sus consultas.

“La comunicación viene en mi caso de manera transversal”, indicó. Hay que elaborar mensajes y materiales para los talleres. “A veces no nos contratan por el proyecto entero sino por la implementación del Plan de Relaciones Comunitarias”, explicó.

“Para mí las comunidades tiene las de ganar porque pueden negociar “, Guadalupe opina que los conflictos sociales se generan porque las empresas subestiman la  capacidad de entendimiento y el poder de negociación de las comunidades. “Ninguna empresa puede hacer nada si es que no negocia antes con la población. La comunidad puede pedir lo que quiera. Está en la capacidad de negociación de la empresa acceder o no a lo que pide la comunidad”, dijo. Ella recuerda que en los talleres de Kúntur las comunidades le pedían que les enseñaran a negociar.

Hubo mucha transparencia. “Tú te dabas cuenta porque en las audiencias te reconocían y saludaban, eran cariñosos contigo. En ese sentido se trabajó súper bien. Tuvimos comunidades bravas. Sí hubo una ruta que no siguió el trazo original del ducto por una hidroeléctrica. La gente ya estaba súper movida, era la zona de Tinta, en Cuzco, que de por sí es convulsionada”.

Entre las dificultades, una vez se topó con una ex terrorista en un taller. “Estábamos en Sierra, muy alto, en un taller. La reconoció un expositor mío que había sido afectado por la señora y se puso muy nervioso y nos avisó. Felizmente el pueblo organizado comenzó a decirle que se calle, que nadie la había invitado”. Risueñamente, dice que otras dificultades son los bichos, picaduras, calor a 40 grados, frío a menos tres y los granizos. “A mí me gusta mucho”, no se hace problemas.

Ensuciarse los zapatos

“En el fondo de mi corazón siempre quería hacer esto”, señaló. Guadalupe dice que no cambia a sus comunidades por nada del mundo. Le gusta viajar, trabajar con la gente, aterrizarlos lenguajes técnicos, que las comunidades “entiendan su derecho y las oportunidades que tiene con los proyectos”, expresó.

“Ver la realidad del Perú te motiva a hacer bien tu proyecto para que la gente se pueda beneficiar”, aseguró Guadalupe. Ella sabe que las comunidades no quieren hacer daño, solo quieren ser escuchados “en un mundo donde ellos se sienten totalmente no oídos”.

También deja un consejo. “Si tienen la posibilidad de hacer un voluntariado, que se metan a una zona inhóspita con todas las medidas de seguridad que puedan, que ir a campo te da otra visión, otro chip”, afirmó. “Aventúrense, conocer el interior del país con proyectos sociales es muy gratificante”. Por último, dijo: “Te pueden maltratar un poquito pero en esta carrera si no te ensucias los zapatos no aprendes nada”.

Lima, marzo 2013
Por: Reiner Díaz