Flor Blanco

Dicen que el Estado no paga bien, probablemente, pero la ventaja es que tienes un impacto que te da otro tipo de satisfacciones

Especialidad: Economía

Flor Blanco Hauchecorne es economista de la PUCP y ha desarrollado su trabajo en el sector público. Hizo una Maestría en Administración Pública en la Universidad de Siracusa, Nueva York. Ha llevado diplomados y cursos en Estadística, Seguimiento y Monitoreo. Fue docente de la Facultad de Gestión y Alta Dirección desde el 2008 hasta el 2014 y en la actualidad trabaja en la Dirección de Bienestar y Reconocimiento Docente, en el Ministerio de Educación.

La economía: una carrera versátil

Flor Blanco nos cuenta que ella eligió la carrera en función a las materias que le gustaban, y aunque no sabía con exactitud sobre el campo laboral de los economistas, sus dudas se despejaron cuando entró a la facultad. Allí se dio cuenta de que la economía combinaba números y letras de tal forma que le permitiría abarcar diversas áreas de trabajo. Fue así como entendió que la economía era mucho más amplia de lo que ella creía, puesto que no solo se veían temas financieros sino que había más espacios laborales en donde se podía desarrollar, como el sector público. Según ella, esto es posible debido a la capacidad de abstracción y adaptación que los egresados de economía de la PUCP tienen, ya que son herramientas que uno puede usar en diferentes áreas. Para la economista, es importante el respaldo teórico, pero también la adaptación al trabajo en equipo combinado con trabajo individual; la capacidad de investigación y análisis; y la competencia en idiomas, según lo requiera el trabajo.

Nos comenta que su visión sobre la economía se ha ampliado puesto que el trabajo en el Estado le ha permitido conocer más el país, viajar, entrevistar y ser parte de grupos de trabajo de reforma estatal. Además de su trabajo en el sector público, también se desempeñó como docente en la Facultad de Gestión y Alta Dirección de la PUCP desde el 2008, donde enseñó el curso de Diseño, análisis y evaluación de políticas públicas hasta el 2014. Aconseja que los alumnos aprovechen para investigar y leer mientras se encuentran en la universidad porque cuando comienzan a trabajar es más difícil hacerlo. Asimismo,  para empezar a ejercer la carrera recomienda tener paciencia y explorar varias opciones, no quedarse en un mismo centro laboral por mucho tiempo para que puedan conocer más áreas, “que no le tengan miedo a empezar desde abajo”, puntualiza.

Su experiencia  en el sector público

En la actualidad, ella trabaja en el Ministerio de Educación, en la Dirección del Desarrollo al Docente, como directora de Bienestar y Reconocimiento Docente. En esta dirección ella cuenta con un equipo multidisciplinario con el que trabaja en el diseño de políticas para el bienestar docente. Este tipo de políticas se están elaborando por primera vez en el país, y en eso radica la ventaja de ser economista: “hacer cosas donde no las había, puedes crear cosas, puedes analizar y puedes proponer hasta políticas públicas”, agrega.

Como parte de sus funciones se encarga del recojo de información, elaboración e implementación de instrumentos, análisis y elaboración de propuestas a partir de esa información, coordinación permanente con otros actores e instituciones involucradas, de la revisión de literatura e investigación, entre otros. Si bien es cierto que la economía es generalmente vinculada al sector financiero o privado, no son los únicos lugares donde uno puede desarrollarse profesionalmente: “el Ministro de Educación es economista…lo importante es eso, que puedes ser asistente, analista, gerente y puedes llegar a puestos tan altos como Ministro, Director General, Gerencia General”, señala.

Su experiencia de trabajo en temas sociales comenzó muy temprano en su carrera profesional puesto que tuvo la oportunidad de trabajar en ONGs que desarrollaron proyectos vinculados a la educación, la salud y la agricultura. En este sector su trabajo consistía en la planificación, monitoreo y evaluación de los programas sociales que eran implementados. Su experiencia en este tipo de ambiente laboral la orientó a entrar al sector público: “trabajar para una ONG resultó un poco limitante, porque sentía que habían muchas cosas para resolver que la ONG no podía, por eso me oriente más al Estado”, comenta. Comenzó a trabajar en Cooperación Internacional, en las reformas de descentralización, para luego dedicarse a reformas desde SERVIR (PCM): “es lo que me gusta hacer, meterme en temas de reforma, arrancar cosas, diseñar, asegurarme de que evalúen, empezar a implementarlas”, comenta.

 

El trabajo social en el Estado y sus gratificaciones

Desde el penúltimo año de la carrera, Flor hizo un voluntariado que definió su tendencia al trabajo social y la orientación al sector público, puesto que tuvo la oportunidad de viajar a Cusco y a Ayacucho y continuar con este tipo de trabajo después de que egresó. Nos cuenta que el voluntariado la marcó porque “ves las necesidades de las personas, y que tienes que hacer algo”. Comenta que su entorno familiar fue una fuerte influencia para marcar su tendencia al trabajo en temas sociales: “se pueden cambiar las cosas y mejorar las condiciones para otras personas”, agrega. Está convencida que trabajando en el sector público puede tener mayor impacto, y que la calidad de los profesionales en este sector también es competente: “me molesta cuando piensan que  en el Estado no hay gente capaz o preparada… hay gente muy capaz y responsable, formada especialmente para desarrollar esas actividades”, indica.

Nos comenta que en el sector público, y más aún en programas sociales o implementación de proyectos, las cosas no siempre salen como se planifican o diseñan, ni tan rápido como uno espera, pero que lo importante es no desanimarse y tener paciencia. Para alcanzar el impacto esperado en políticas públicas, para ella es sumamente importante que en el diseño se tomen en cuenta las particularidades de las poblaciones con las que se trabaja, y para lograrlo es necesario conocer y tomar en consideración las opiniones y puntos de vista de los actores e instituciones que participan: “para mí es muy importante conocer a las personas que reciben el bien o el servicio, para volver a la oficina y ser capaz de pensar y rediseñar considerando la realidad”, explica. Para terminar, indica que en el trabajo en el Estado se trabaja para un bien común superior, para contribuir a hacer una mejor sociedad, nos comenta: “dicen que el Estado no paga bien, probablemente, pero la ventaja es que tienes un impacto que te da otro tipo de satisfacciones”.

 

Por Erika León
Lima, mayo 2015