Fabiola Aranda Del Solar

Fabiola Aranda

“Hay una mayor demanda de profesionales que conocen qué pasa con la gente”

Especialidad: Psicología Social

Egresada de Psicología Social de la PUCP, especialista en temas organizacionales asociados a la gestión de proyectos de desarrollo, procesos de formación, capacitación y de responsabilidad social empresarial. Labora como Jefa de Proyectos y Consultoría del Instituto para la Calidad de la PUCP; además ha trabajado en diferentes consultorías para el Ministerio de Economía y Finanzas, Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Ministerio de Salud, Contraloría General de la República y como docente de CEDEC.

Conocerse a uno mismo para conocer a los demás

Fabiola se quedó impresionada con la carrera de Psicología desde el colegio, pero su noción de la disciplina ha ido cambiando. Recuerda que en aquella época escolar, un psicólogo mencionó que dentro de las posibilidades que poseía como profesional estaba el que podía mirar a las personas y saber cómo eran. “Ese mensaje, en ese momento me pareció poderoso. Pero, obviamente, con el transcurso de los años me di cuenta que era absolutamente falso”, indica.

“Elegí Psicología Social por mi interés de trabajar con grupos y entender sus comportamientos: temas de colectivos, de cómo entrar en la cabeza no de uno, sino de varios”  nos cuenta. Para ella, la necesidad que comparten los estudiantes de Psicología es descubrir lo que pasa en el interior de cada uno, ya sea porque van descubriendo que hay algo que no funciona bien o porque desean potencializar alguna capacidad, a partir de ese encuentro con uno mismo es que le dan sentido a la conexión con el otro. Todos esos nexos los van descubriendo cuando se empiezan a llevar los cursos.

“En ese tiempo me llamaba mucho la atención los temas masivos, la conducta en masa, como por ejemplo el de la histeria colectiva, la conducta de la gente en conciertos o en las guerras. Es decir, cómo la acción de una persona puede contagiar la de muchas más”, señala Fabiola.

Fabiola buscó sus primeras prácticas en marketing y publicidad, pero no las encontró. Así que se quedó trabajando en el Instituto de Conflictos de la Universidad, hasta que le surgió la oportunidad de trabajar en el Instituto de la Calidad, en donde finalmente descubrió su verdadera área de interés: lo organizacional.

Ella en la oficina tiene abundante carga de gestión administrativa. Se encarga de coordinar con el equipo de trabajo, con los consultores, proveedores y con los clientes, lo que implica la revisión y atención de emails, llamadas, la revisión de documentos, la aprobación de firmas, presupuestos, etc. También tiene como responsabilidad la verificación de propuestas de consultoría, aplicaciones, informes.

La empatía y la apertura con las personas

Fabiola indica que la pauta para cualquiera de las especializaciones de Psicología es el observar y analizar lo que pasa en el grupo de personas y en el contexto en las que estas se desenvuelven. Además hay que tener “bastante empatía social, no en el sentido de yo- contigo,  sino de ver qué pasa en la sociedad”, menciona. En su caso se trata de llevar esta tarea al ámbito organizacional, aunque también en las otras áreas de sociales que se enfocan en lo comunitario, el deporte, el marketing.

Otra cualidad importante es poseer “mucha apretura para darte cuenta de que tú no eres un ser único en el mundo, sino que estas rodeado de muchos seres, no solo seres humanos”, menciona Fabiola. Agrega que uno debe ser consciente de que la diversidad y la versatilidad es clave para el accionar y el desarrollo personal y profesional.

La demanda laboral crece

Fabiola cuenta que la Psicología Social ha sido bastante demandada desde años anteriores, pero conforme pasan los años está ha ido creciendo. “Una ventaja que tenemos es que cada vez las empresas se dan cuenta que más allá de manejar la técnica (los temas de administración y negocios), necesitan saber sobre la gestión de personas para lograr sus objetivos”. Es en ese espacio en el que aporta y contribuye la Psicología Social, y en especial, la organizacional.

“Se trata de cómo hablo con las personas, cómo las motivo, cómo reconozco a los demás, cómo trabajo en equipo, cómo me comunico con los otros”, refiere. Fabiola explica que estas son actividades transversales y que el psicólogo tiene la capacidad y la ventaja de comprender cómo manejar diferentes situaciones en una variedad de contextos.

“Hay una mayor demanda de profesionales que conocen qué pasa con la gente, que pueden decirte qué tipo de problemas tienes en tu organización, en tu comunidad, porque saben qué más o menos está  pasando en tu cabeza”, asevera. En esa línea Fabiola concluye que un psicólogo puede identificar el origen de ciertos problemas y plantear soluciones.

La especialista explica que la demanda está en el contexto organizacional, comunitario, deportivo, en temas de conflictos sociales (por ejemplo minería), en ONG’s o en diferentes instituciones del Estado. También comenta que cada vez más el trabajo es interdisciplinario, por lo que “cuando te encuentras con gente de otra especialidad trabajando en un mismo proceso humano es riquísimo, porque cada uno aporta desde su conocimiento y experiencia”, manifiesta.

En el caso de los psicólogos sociales dedicados al sector organizacional, Fabiola señala que el área de recursos humanos, las oficinas de clima laboral, de desarrollo, de capacitación, todos esos son lugares idóneos para su desenvolvimiento.

El reto de los psicólogos organizacionales

La egresada reconoce que una debilidad de los egresados de Psicología Organizacional es el poco conocimiento del manejo de gestión, en lo que se refiere a aspectos contables, financieros, aquellos conceptos netamente empresariales como por ejemplo, la manera en la que se hace un presupuesto, sobre la rentabilidad, los precios o los impuestos.

Por eso recomienda que “si uno desea  ir ascendiendo en posiciones en una organización es necesario adquirir estos conocimientos más específicos: de gestión  y de presupuestos”. Los seminarios y los talleres ayudan a que se aprenda de manera ordenada y adecuada, porque de lo contrario la experiencia hará que se interioricen estos conceptos, comenta la egresada.

El saber de números, de administración es un nuevo desafío, ya que no todas las herramientas te las da la universidad, y el estudiante se las tienes que ir generando en el camino, como afirma la especialista en Psicología Social.

“No siempre vas a hacer todo el tiempo lo que te gusta, te va a tocar aprender y hacer cosas que también no te gustan, pero que igual tienes que hacerlas, porque es parte del trabajo. En sí esto no es una dificultad, sino un reto”, concluye Fabiola sobre el tema.

Sin embargo, a pesar del reto que implica adaptarse a una realidad llena de cifras y procesos financieros, Fabiola está contenta de poder intercambiar ideas y opiniones con personas de otras carreras. En la oficina en la que labora solo hay una psicóloga más y la mayoría son ingenieros. Ella considera que esa diversidad es interesante y enriquecedora.

La ruta para encontrar el área profesional idónea

La psicóloga nos dice que siempre va existir el debate de si es mejor la generalización o la especialización en un área de cada carrera, pero que ese dilema “lo tiene que ir definiendo cada uno; por eso es bueno probar, meterse a una práctica u otra”, sugiere.

Ella recuerda que se debe aprovechar que el país se encuentra en una mejor situación en la que puede brindar esa oportunidad, porque antes era más complicado, no habían tantas prácticas.

Aconseja que los estudiantes indaguen y pregunten a profesores, especialistas de la profesión, familiares y amigos sobre las actividades que se realizan en cada ámbito de la Psicología Social, y de las novedades.

“Es tan amplio el espacio en el que uno puede desarrollarse en la Psicología Social que sería triste que los estudiantes se vayan por la ruta fácil, que digan: mi tío tiene una empresa de selección de personal y me quedaré ahí, cuando pueden hacer mucho más”. Fabiola confirma que se trata de buscar y encontrar aquello con lo realmente la persona se sienta a gusto.

Por Keyla Velásquez
Lima, octubre 2013