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--Por Reiner Díaz

“Si uno desarrolla habilidades para aprender siempre algo nuevo, se vuelve más valioso en el mercado”

Ernesto Cárdenas Cangahuala es egresado de la especialidad de ingeniería informática de nuestra universidad. Tiene 13 años de experiencia, nueve de ellos en España, y hoy se desempeña en la consultoría y desarrollo de software en la empresa Geeks on Site USA. Hizo una maestría en el Instituto de Empresa de Madrid, donde se especializó en Dirección de Sistemas y Tecnologías de la Información. También es consejero de carrera PUCP. Escribe un blog llamado Consultor Internet.

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La importancia de llamarse ingeniero

Ernesto Cárdenas decidió estudiar Ingeniería Informática desde que estaba en secundaria. “Por propia vocación, en esa época empecé a meterme a cursos libres de programación y me gustó”, comenta.

La carrera no estaba orientada al desarrollo de software comercial, como él pensaba. “El grueso del trabajo de un ingeniero informático está vinculado a los sistemas de información orientados a empresas”, indica. Ese es el campo en Perú y el mundo.

El ingeniero informático de la Católica no termina creando servidores web o procesadores de texto, no. “La mayoría trabajamos para solucionar las necesidades de tecnología de la información de las empresas. Cuando eres joven tú piensas en otra cosa”, advierte, recordando que el rol del ingeniero informático no es solo programar.

Tras concluir sus estudios, vivió y trabajó nueve años en Madrid. Allá tuvo la posibilidad de estudiar una maestría en el Instituto de Empresas de esa ciudad que reforzaba sus competencias en gestión de la información. “Nosotros los ingenieros informáticos tenemos una vocación muy técnica que está bien, pero debemos ser conscientes que en la mayoría de los casos vamos a tener que vincularnos con las necesidades de las empresas”, reconoce Ernesto.

Por otro lado, Ernesto ha vuelto a la universidad como consejero de carrera y ha identificado que los estudiantes no tienen la opción de indicar en su CV virtual la clase de trabajos que ha realizado como parte de sus cursos de pregrado. “Hay un rubro que es Actividades Extracurriculares, pero si el alumno como parte de un curso de desarrollo de programas le ha pedido que desarrolle un programa medianamente complejo (sí que nos lo piden) no tiene la opción para colocarlo”, señala.

“La herramienta no le da la opción de categorizar adecuadamente esa experiencia”, lamenta. Esto ayudaría a vender mejor a los egresados al mercado. “Sería un plus porque nos da un valor competitivo”, recalca. “La clase de cosas que hacemos en séptimo u octavo ciclo son cosas que no les piden en otras universidades ni en décimo ciclo”, añade Ernesto.

En las tripas del código

Los ingenieros no deben dejar de aprender para sobrevivir como tales. “La capacidad que tengas de adaptarte y volverte productivo aprendiendo una nueva tecnología es vital para cualquier ingeniero informático”, afirma.

La primera adaptación que tuvo que hacer fue, curiosamente, dentro de la facultad. “Tenía la visión que iba a estar desarrollando software comercial pero cambia cuando te das cuenta que terminas trabajando haciendo software de información gerencial o información de ayuda a los negocios. Si bien el cambio ha sido satisfactorio es bueno tener clara esa visión desde el primer momento para saber qué electivos tomar”, precisa Ernesto.

Una muestra que la ingeniería también se rehace a sí misma la encontramos en la tecnología, que no es la misma de hace diez años: “Eso va cambiando, la necesidad de los negocios son diferentes”, dice. “Que esté siempre dispuesto a aprender y a meterse en las tripas del código lo más pronto posible para ser productivo rápido”, considera. “La capacidad de no dejar de aprender es la principal”, cree como perfil del ingeniero.

Preguntando sobre si va haber trabajo para un egresado Ernesto contesta afirmativamente, “la diferencia es cuánto tiempo un ingeniero informático va a resistir buscando un trabajo que le acomode.”, dice. En esto, les lanza un consejo a los estudiantes. “Si uno puede permitírselo, es bueno hacer prácticas en una empresa en la cual se va a aprender algo aun cuando le paguen muy poco”, opina Ernesto. 

Ernesto hace una advertencia: el mercado de tecnologías LEGACY puede virar a otros lados. “Sugiero a los egresados no meterse en ese rubro porque, si bien muchos bancos requieren desarrollo y mantenimiento de tecnologías LEGACY y pueden pagar bien en algunos momentos, a la larga puede pesar porque las empresas toman decisiones de externalizar y ese perfil queda en el aire”, señala. Hay casos en España de personas cuyos puestos derivaron hacia La India, donde los costos laborales son más baratos.

Lo más importante, cree, para un egresado es tratar de establecer la especialización. “Si tú eliges especializarte en control de industrial de máquinas, hazte un experto y trata de descubrir que es lo que más te gusta para ser valorado dentro de ese rubro y que luego tu currículum exprese una consistencia en ese sentido”, recordando que uno no va a terminar de aprender nunca.

Ramas y rubros

Ernesto cree que muchas empresas no distinguen el valor real de un ingeniero informático con respecto a un técnico. “Para muchos puestos de introducción un alumno de octavo ciclo de universidad es equivalente al egresado de un instituto”, afirma. Si bien la comparación muestra las diferencias, también reproduce cierta injusticia.

“Hay una percepción del mercado que muchas empresas no evalúan la labor diferencial que le puede proveer un ingeniero informático”, además que se hace más complicado porque tienen requerimientos altos de tecnología específica para practicantes. “Se van por el lado del costo. Como todavía no termina su carrera, creen que al practicante se le puede pagar menos que a un técnico”, reclama Ernesto.

La competencia es dura. “La mayoría de empresas, a nivel inicial como avanzado, tratan que quien se incorpore venga con un bagaje técnico de habilidades para no tener que formarlos”, dice.

Pero hay ciertas capacidades innatas que no toman como requisito al contratar: “la capacidad de investigación, de curiosidad, de reacción”, enumera.

Una vez en el trabajo hay varios rubros que considerar. Primero está la dirección de tecnologías de información: “Tiene que ver con infraestructura, gestión de redes, gestión se servidores. Aquí puedes crecer orgánicamente dentro de una empresa”, comenta.

Como segundo rubro está el desarrollo de software comercial. “Vender productos finales a las empresas es un mercado muy limitado en Perú. Cabe la opción de que una empresa costarricense, de la India o de Estados Unidos esté desarrollando una aplicación y pueda requerir tener un staff de desarrolladores aquí. Pero ese es un rubro que todavía se está desarrollando, todavía no hemos visto la figura final”, indica.

Una tercera opción, que le preocupa por la falta de reacción que la Católica tiene ante ella, es la gestión e implementación de ERPs (“software diseñado para proveer una solución general que luego se amolda a los requerimientos específicos de la organización”). Según Ernesto: “Para implementar un ERP, esto lo vi en el máster, ya no se necesita la programación, sino un perfil de modelado de negocios”.

“Debería ser considerado que los alumnos tuvieran base en lo que es ´Modelado de Procesos de Negocio´ como base en lo que es implementación de ERPs. Es un perfil de carrera que está creciendo cada vez más”, añade Ernesto Cárdenas.

Otro rubro es la consultoría y desarrollo de software a medida, donde Ernesto se desempeña: “Es cuando las empresas deciden desarrollar su software y lo hacen internamente o contratan a un proveedor para que, analizando sus requerimientos de negocio, desarrollen un software que cubra sus necesidades”, indica.

En la empresa Geeks on Site USA, donde Ernesto trabaja como líder técnico, se orienta a mejorar cada vez la calidad de los ciclos y “analizar los requerimientos pendientes que se tienen respecto a los software que vamos a desarrollar. Trato de propugnar metodologías ágiles para el desarrollo de software y quisiera que los alumnos tengan esa base”, dice.

Entre las dificultades, está la visión del informático reemplazable. “Y eso no es tan así, en algunos sitios la informática ha salido fuera de la línea de carrera dentro de las organizaciones y se mueve hacia la consultoría”, cree Ernesto. “Esa cortedad de no considerar las ramas de la tecnología de la información como algo que va a dar valor al negocio es algo a veces frustrante”, reconoce.

Claro que también hay satisfacciones. “Me gusta la capacidad que tengo de que una tecnología ayude a mejorar el proceso de negocio de la empresa. Te da siempre la opción de sacar cosas nuevas y eso es satisfactorio”, concluyó.

 

Agosto de 2011

 

 
 
 
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